El edificio FUB4 se incorpora al Campus Universitario de la FUB como una nueva pieza destinada a ordenar y concentrar los estudios y servicios vinculados al ámbito educativo. El proyecto se emplaza en un vacío existente entre la Clínica Universitaria CU+ y la residencia de estudiantes, completando un tramo del campus que requería una arquitectura capaz de acoger programas diversos: formación universitaria, investigación pedagógica y educación infantil.
La propuesta se resuelve con un volumen compacto y de geometría clara, de planta baja y dos plantas piso, que se integra con naturalidad en el conjunto edificado. En un mismo edificio conviven espacios de uso universitario intensivo y una guardería abierta en la ciudad, configurando un equipamiento de carácter público que combina diferentes escalas y formas de uso bajo una única lógica arquitectónica.
El proyecto se construye íntegramente mediante un sistema de módulos prefabricados industrializados, que define tanto la organización funcional como la expresión exterior. La modulación ordena las fachadas, los espacios interiores y los recorridos, dando lugar a una arquitectura clara y coherente, adecuada a las exigencias de una equipación educativa contemporánea.
El edificio se inserta en el campus completando una secuencia de equipamientos ya consolidados. El volumen se alinea con las construcciones vecinas y define un nuevo frente interior, contribuyendo a ordenar los flujos de estudiantes y usuarios. A nivel de planta baja se genera un espacio porchado que actúa como zona de transición y encuentro, facilitando los accesos y la relación directa con el exterior, e integrando el edificio en la vida cotidiana del campus.
La decisión de utilizar un sistema modular prefabricado condiciona de manera decisiva el proyecto. Los módulos determinan las dimensiones de los espacios, la secuencia de circulaciones y la composición de fachadas, estableciendo una lógica repetitiva que permite una ejecución rápida y controlada. La construcción industrializada reduce plazos de obra, minimiza la generación de residuos y garantiza un alto nivel de calidad técnica, convirtiéndose en una herramienta adecuada para un equipamiento público de uso intensivo y requerimientos funcionales cambiantes.
El interior se organiza a partir de un eje central que distribuye de manera clara los diferentes espacios del programa. A ambos lados se ubican aulas de formatos diversos, laboratorios educativos, salas de trabajo y espacios de apoyo, configurando una planta flexible y fácilmente adaptable. La planta baja concentra los usos con mayor relación con el exterior, entre ellos la guardería y los espacios de formación práctica, mientras que las plantas superiores acogen principalmente la actividad docente universitaria, permitiendo una convivencia ordenada entre programas complementarios.
La materialidad del edificio combina soluciones industrializadas con elementos de carácter más próximo. Las fachadas se resuelven mayoritariamente con paneles sándwich metálicos, que aportan un acabado homogéneo y eficiente, coherente con el sistema constructivo modular. En planta baja, los espacios de acceso y porche se definen con un zócalo cerámico realizado con piezas de Cerámica Cumella, que aporta una base material diferenciada y refuerza la relación del edificio con la escala humana. Las protecciones solares de lamas de madera ordenan los vacíos y contribuyen al control solar, aportando un contrapunto cálido a una arquitectura esencialmente técnica.